lunes, 24 de enero de 2011

Cominicador católico


Entrevista a Jack Valero, impulsor de «Catholic Voices» en el Reino Unido.

Por Samuel Gutiérrez // Catalunya Cristiana

Con apenas 17 años, Jack Valero (Barcelona, 1959) se fue a estudiar Ingeniería a Inglaterra, país en el que acabaría estableciendo su residencia definitiva. Hoy es una de las voces católicas más representativas del país. Desde el año 2006 es el director de Comunicación del Opus Dei en el Reino Unido. También ha sido recientemente el responsable de prensa de la beatificación del cardenal Newman y uno de los impulsores del proyecto «Catholic Voices», un atrevido programa de formación de laicos católicos para su intervención sin complejos en los medios de comunicación.

¿Cómo surgió la idea de «Catholic Voices» y cuáles eran sus pretensiones?
Poco antes de la visita de Benedicto XVI al Reino Unido, en una conversación informal entre amigos, surgió el tema de la pobre imagen comunicativa que ofrece muchas veces la Iglesia a pesar de contar con el mejor de los mensajes posible.

Esta constatación nos llevó a concebir la posibilidad de lanzar «Catholic Voices». Se trataba de una iniciativa cuyo principal objetivo era la formación de laicos, gente de a pie, con sus trabajos y sus familias, que con motivo de la visita papal pudieran hacerse presente en los medios y explicar la postura católica.

Pese al ambiente enrarecido que se estaba viviendo, a causa sobre todo de los casos de abusos sexuales en todo el mundo, estábamos convencidos de que la presencia histórica de Benedicto XVI en nuestro país era una oportunidad única para poner a la Iglesia en el foro público y poder ofrecer una imagen distinta a la que generalmente se daba de ella, vinculada básicamente a cuestiones negativas.

¿Se lograron los objetivos?
En apenas una semana, coincidiendo con la visita del Papa al Reino Unido en septiembre de 2010, se produjeron casi cien intervenciones de miembros de «Catholic Voices» en los medios de comunicación británicos. Desde entonces hemos entrado en la agenda de los medios y cada vez que se producen noticias importantes vinculadas a la Iglesia nos llaman para intervenir y explicar de manera positiva, con respeto pero sin complejos, la postura católica.

Hoy podemos decir que la aparición de «Catholic Voices» en la escena pública ha significado un gran éxito y los obispos en el Reino Unido han quedado realmente contentos. Cabe decir, sin embargo, que se trata de un proyecto privado, no vinculado jurídicamente a los obispos ni a la diócesis, porque hemos creído que así puede tener más fuerza y credibilidad ante la opinión pública.

Ahora el objetivo es seguir formando gente e incluso apoyar proyectos como éste en otros países. Ya me he reunido con gente interesada en Irlanda, Holanda y España. Nuestro sueño es crear el movimiento mundial de Catholic Voices, cuya misión principal sería la promoción de la vocación del comunicador católico.

¿Cuáles son las claves del éxito de esta iniciativa?
Hay básicamente tres:
- la formación de alta calidad, tanto en lo que se refiere a contenidos como a la forma de expresarlos, porque esto te permite tener una gran confianza;
- la actitud positiva respecto a los medios y respecto al mundo,
- y finalmente, los contactos con los medios que te permiten entrar en ellos y poder explicar la razonabilidad, a pesar de que no siempre se entienda, del mensaje de la Iglesia.

¿Qué quiere decir cuando habla de actitud positiva ante los medios?
Sobre todo que los medios no son nuestros enemigos, sino una oportunidad. Son un campo abierto en el que tenemos la oportunidad de expresar nuestras convicciones, aunque eso sí, es importante tener muy claro qué quieres decir y cómo lo quieres decir.

Los medios tienen sus reglas y hay que aprender a jugar con ellas. De ahí la importancia de aprender a comunicar bien, de manera clara y directa. La comunicación en la Iglesia no es un extra, sino que forma parte de su misma esencia, de su misión.

Lo que hay que evitar a toda costa es el enfrentamiento o el sentirse ofendido por la negatividad que pueda existir. No se trata de ganar ninguna batalla, simplemente de ofrecer nuestra postura. Nuestro lema era: «Light, not heat.» Tenemos que dar mucha luz, y menos calor. En torno a la Iglesia hay muchos temas polémicos, que generan mucho calor, mucho apasionamiento, y por eso nuestro objetivo es bajar la temperatura como consecuencia de una mayor luz, es decir, de una mejor comprensión de la postura de la Iglesia.

sábado, 22 de enero de 2011

De dioses y hombres

«Claro que hay que perdonar, Dios nos lo pide»
En 1996, la comunidad de monjes trapenses del monasterio de Thibirine (Argelia) sufrió el ataque de varios fundamentalistas islámicos. Secuestraron a siete hermanos, y pocos días después, los decapitaron. La película De dioses y hombres, que reconstruye aquellos sucesos. A continuación pueden leer una entrevista a uno de los supervivientes de aquel martirio, el Hermano Jean Pierre Schümacher, quien hoy es uno de los monjes trapenses de la comunidad de Nuestra Señora del Atlas (Marruecos)

¿Dónde estaba usted cuando pasó todo?
Estaba en la puerta. Era el portero y responsable de la puerta principal. Ellos entraron por la puerta de abajo, cogieron al guardia del monasterio y le obligaron a llevarlos a todos a las celdas de los Hermanos.

¿Cómo era su vida antes de los asesinatos?
Éramos una comunidad contemplativa. Teníamos poca vida social, trabajábamos en el campo y en la huerta. Teníamos un Hermano médico, muy mayor, que llevaba un pequeño dispensario. Celebrábamos los oficios...

¿Cómo era su relación con los musulmanes que vivían aquí?
Había gente que vivía en casas alrededor de nosotros; estábamos en la montaña y las relaciones con ellos eran muy buenas, muy fraternales. Éramos como una familia. El monasterio era de clausura, pero había un portero que recibía a la gente. Asistíamos a actos religiosos y entierros, lo que quería la gente. Teníamos muy buenas relaciones con ellos.
En nuestra comunidad, el Prior nos daba una exhortación todos los días; nos hablaba de la Regla de san Benito, nuestro fundador. Había otro Hermano encargado de la liturgia, de las oraciones y los cantos. Otro se ocupaba del trabajo. Teníamos una pequeña asociación para cultivar la huerta junto a cuatro padres de familia que trabajaban con nosotros. Cada uno tenía un pequeño terreno asignado y vendía sus productos. Al final del año, repartíamos los beneficios. Era una bonita forma de vivir juntos formando una familia. No hablábamos mucho de religión, pero teníamos entre nosotros muy buenas relaciones y, a través de ellos, nos comunicábamos con sus familias.

¿Había musulmanes fundamentalistas en su entorno?
No creo que los hubiera alrededor de nosotros, entre nuestro vecindario... Pero estábamos en plena montaña y la montaña estaba ocupada por los islamistas. Por eso estábamos indefensos.

Cuando se volvió la situación peligrosa, ¿por qué no se fueron?
Porque escogimos estar allí, de acuerdo con nuestra comunidad de origen en Francia. Escogimos estar con ellos y compartir su vida... Ésa era nuestra vocación. Para aprender a conocer a la gente, hay que vivir entre ellos y compartir su vida. Ir hacia Dios, guardando nuestra propia religión. Era nuestra vocación. Además, el peligro era el mismo tanto para nuestros vecinos como para nosotros. Al quedarse con nosotros, se sentían seguros. Éramos como un matrimonio: vivíamos juntos para lo bueno y para lo malo.

El padre Christian, su Superior, antes de morir, se refirió a su asesino como mi amigo del último minuto. ¿Siguen siendo los islamistas sus amigos hoy?
Lo que había era una buena relación entre cristianos y musulmanes. Si hay una dificultad entre diferentes culturas y religiones es porque no nos conocemos bastante. Cuando nos conocemos mutuamente, somos como hermanos.

¿Y rezan todavía por ellos, por los asesinos?
Sí, rezo para que el espíritu de Dios actúe en ellos. Para que evolucionen hacia la fraternidad universal; para que, a pesar de las diferencias entre las religiones, las nacionalidades y las culturas, aprendamos a conocernos y a ayudarnos mutuamente.

¿Cree que tiene sentido ser un mártir hoy?
¿Pregunta si deseo, si quiero ser mártir? No, para nada. Estamos aquí para vivir con la gente y no para ser asesinados.

¿Cree que es posible perdonar?
Claro que hay que perdonar. Dios nos pide amarnos los unos a los otros. Al leer el testamento del padre Christian, nuestro Prior, verá cómo termina, va muy lejos: perdonando al que le ha matado.

¿Qué le ha parecido la película De dioses y hombres?
Me ha gustado muchísimo. Expresa muy bien el mensaje de lo que hemos vivido.

M.M.L. y J.L.V.D-M en www.alfayomega.es nº 720
Traducción: Linita y Jorge Farnié

martes, 18 de enero de 2011

There be dragons se estrena en primavera

There be Dragons (de la antigua expresión cartográfica Here be Dragons - Hic sunt dracones) es un drama histórico escrito y dirigido por el director británico Roland Joffé, conocido por títulos como La Misión y Los Gritos del Silencio.

La película, habla de la investigación que Robert, periodista inglés, está realizando sobre una serie de acontecimientos acaecidos durante la Guerra Civil Española que tuvieron como protagonistas a su propio padre y a un joven sacerdote, Josemaría Escrivá (fundador del Opus Dei). A través del relato de su padre, Robert va a descubrir una terrible historia de traición, celos y muerte, pero también de redención, perdón y la búsqueda del sentido de la vida con el terrible trasfondo que supuso la guerra de un país enfrentado entre sí.

El estreno de esta historia épica está previsto para la primavera de 2011.

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lunes, 17 de enero de 2011

Bichos

Esta mañana bien tempranito oigo al sacerdote que decía la Misa (tengo esa sana costumbre) que hoy es san Antón, el que bendice a los animales, y que pidamos a Dios que aprendamos de los animales.
"Ostras, Pedrín, -pensé- ¡con el asco que me dan los bichos! O no he oído bien o no me ha hecho efecto el café. ¿Pero el de los animales no era el de Asís? ¡¿Aprender de los animales?!"
Me he acordado ahora, al ver este vídeo. Oye, que lo mismo lleva razón el anciano sacerdote y tenemos que aprender algo de los animales...

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jueves, 13 de enero de 2011

Beatificación de Juan Pablo II


La beatificación de Juan Pablo II podría ser el próximo uno de mayo, ha asegurado hoy el obispo polaco Tadeusz Pieronek, quien ha explicado que "lo único que queda en la decisión del Benedicto XVI es la fecha" del acontecimiento. En declaraciones a la radio pública polaca, ha apuntado a los meses de mayo y octubre como los escenarios de la esperada ceremonia, aunque ha precisado que "es más probable" que sea el primero de mayo.

Para el obispo, la beatificación de Juan Pablo II será una gran oportunidad de que Polonia pueda mostrar al mundo la importancia y el bien que el Papa polaco hizo durante los 26 años de su pontificado, el tercero más largo en la historia de la Iglesia Católica. La prensa italiana ha informado en los últimos días de que el proceso de beatificación del fallecido Papa se encuentra en su recta final, a pocos días de que se presenten las pruebas de sus milagros ante su sucesor, Benedicto XVI.

Fuente: EFE

jueves, 6 de enero de 2011

La adoración de los Reyes


La Sagrada Familia regresó a Belén. En los oídos de María y de José resonaban las palabras del anciano Simeón. A la memoria de la Virgen acudirían los textos de algunos profetas que, hablando del Mesías, su Hijo, afirman que no sólo sería Rey de Israel, sino que recibiría el homenaje de todos los pueblos de la tierra.

Con particular elocuencia lo había anunciado Isaías: Las naciones caminarán a tu luz, los reyes, al resplandor de tu aurora. Alza tus ojos y mira alrededor: todos ellos se congregan, vienen a ti (...). Te cubrirá una multitud de camellos, dromedarios de Madián y de Efá, todos vendrán de Sabá cargados de oro e incienso, y pregonando las alabanzas del Señor (Is 60, 3-6).

Mientras tanto, el tiempo transcurría en la más absoluta normalidad. Nada hacía presagiar ningún acontecimiento fuera de lo común. Hasta que un día sucedió algo extraordinario.

Después de nacer Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos Magos llegaron de Oriente a Jerusalén, preguntando: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarle (Mt 2, 1-2). San Mateo anota que, al oír esa pregunta, el rey Herodes se inquietó, y con él toda Jerusalén (Mt 2, 3).

Sabemos muy poco de estos personajes. De todas formas, el texto evangélico ofrece algunas certezas: se trataba de unos viajeros procedentes de Oriente, donde habían descubierto una estrella de extraordinario fulgor, que les movió a dejar sus casas y marchar en busca del Rey de los judíos. Todo lo demás —su número, su país de origen, la naturaleza de la luz celestial, el camino que siguieron— no pasa de ser conjetura, más o menos fundada.


La tradición occidental habla de tres personajes, a los que da incluso un nombre —Melchor, Gaspar y Baltasar—, mientras otras tradiciones cristianas elevan su número hasta siete e incluso doce. El hecho de que procedieran de Oriente apunta a las lejanas regiones de allende el Jordán: el desierto sirio-arábigo, Mesopotamia, Persia. A favor del origen persa milita un episodio históricamente comprobado. Cuando, a principios del siglo VII, el rey persa Cosroes II invadió Palestina, destruyó las basílicas que la piedad cristiana había edificado en memoria del Salvador, excepto una: la Basílica de la Natividad, en Belén. Y esto por una sencilla razón: en su entrada figuraba la representación de unos personajes vestidos con atuendo persa, en actitud de rendir homenaje a Jesús en brazos de su Madre.

La palabra magos, con que los designa el Evangelio, no tiene nada que ver con lo que hoy día se entiende por ese nombre. No eran personas dadas a la magia, sino hombres cultos, muy probablemente pertenecientes a una casta de estudiosos de los fenómenos celestes, discípulos de Zoroastro, ya conocidos por numerosos autores de la Grecia clásica. Por otra parte, es un hecho comprobado que la expectativa mesiánica de Israel era conocida en las regiones orientales del Imperio Romano, e incluso en la misma Roma. No es extraño, pues, que algunos sabios pertenecientes a la casta de los magos, al descubrir un astro de extraordinario fulgor, lo hubieran interpretado —iluminados interiormente por Dios— como un signo del nacimiento del esperado Rey de los Judíos.

Aunque la piedad popular une de modo casi inmediato el nacimiento de Jesús con la llegada de los Magos a Palestina, no se conoce con precisión la época en que tuvo lugar; sí sabemos que Herodes, sintiéndose amenazado, se informó cuidadosamente por ellos del tiempo en que había aparecido la estrella (Mt 2, 7). Luego preguntó a los doctores de la Ley por el lugar de nacimiento del Mesías, y los escribas respondieron citando al profeta Miqueas: tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que apacentará a mi pueblo Israel (Mt 2, 6). Sirviéndose de un engaño, Herodes puso a los Magos camino de Belén: id e informaos bien acerca del niño; y cuando lo encontréis, avisadme para que también yo vaya a adorarle (Mt 2, 8). Su propósito era bien diverso, pues se proponía asesinar a todo los varones nacidos en la ciudad y su comarca, menores de dos años, para asegurarse así de la muerte del que —según su corto entender— venía a disputarle el trono. De estos datos se deduce que la llegada de los Magos tuvo lugar algún tiempo después del nacimiento de Jesús; quizá un año o año y medio.

Tras recibir esa información, los Magos se dirigieron con prisa a Belén, llenos de alegría al ver reaparecer la estrella, que había desaparecido misteriosamente en Jerusalén. Este mismo hecho aboga por la suposición de que el astro que los guiaba no era un fenómeno natural —un cometa, una conjunción sideral, etc., como se ha tratado muchas veces de demostrar—, sino un signo sobrenatural dado por Dios a esos hombres elegidos, y sólo a ellos.

Nada más salir de Jerusalén —prosigue San Mateo—, la estrella que habían visto en Oriente se colocó delante de ellos, hasta pararse sobre el sitio donde estaba el Niño. Y, entrando en la casa, vieron al Niño con María, su Madre; y postrándose le adoraron. Luego abrieron sus cofres y le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra (Mt 2, 9-11).

Los corazones de María y de José debieron de llenarse de alegría y gratitud. Gozo porque los anuncios proféticos sobre Jesús comenzaban a cumplirse; agradecimiento porque los presentes de aquellos hombres generosos —predecesores en la fe de los cristianos procedentes de la gentilidad— posiblemente contribuyeron a aliviar una situación económica precaria. José y María no pudieron corresponder a su generosidad. Ellos, sin embargo, se consideraron suficientemente recompensados por la mirada y la sonrisa de Jesús, que iluminó de nuevo sus almas, y por las dulces palabras de agradecimiento de su Madre, María.

J.A. Loarte

lunes, 3 de enero de 2011

Misa de las Familias de Madrid en 15 frases

Ideas de la homilía pronunciada por Monseñor Rouco Varela

1.- El Evangelio de la Familia incluye el Evangelio del matrimonio y de la vida y es inseparable del núcleo central de la Buena Noticia de que Jesucristo es el Salvador, el Mesías, el Señor.

2.- Proclamamos el Evangelio de la Familia con la palabra iluminada por la Palabra de Dios que se ha hecho Carne en el seno de la Virgen María. Lo celebramos en la Eucaristía, el Sacramento de la oblación y de la Comunión del Cuerpo y de la Sangre de Cristo: el sacramento del “Amor de los amores”, fuente primera y suprema de la caridad y de la unión fraterna.

3.- Lo testimoniamos con la presencia pública, expresada en esta magna asamblea de las familias cristianas. Vuestra presencia, queridos padres y abuelos, jóvenes y niños, habla por sí sola en esta mañana de domingo del típico invierno madrileño, frío y soleado a la vez.

4.- Vosotras, queridas familias cristianas, os ama el Señor! Vuestra presencia, sacrificada y gozosa es la que confiere esta mañana al testimonio eclesial del Evangelio de la familia una convincente autenticidad. Refleja fiel y bellamente el día a día de vuestra donación esponsal en la vida íntima de vuestro matrimonio y la generosidad de vuestro amor mutuo: abierto a la vida y a la educación abnegada de vuestros hijos, servicial con “los mayores” de vuestras familias y fraterno en las relaciones con los demás…, con los próximos y los lejanos; amor sensible a las exigencias del bien común. ¡Cuántos son hoy en España los que en el drama de la pérdida del puesto de trabajo han encontrado en la familia ¡en las familias! remedio y amparo! ¡Incontables!

5.- La verdad del matrimonio y de la familia cristiana se hace densa en vuestras vidas. El anuncio del Evangelio, del Evangelio de la familia, adquiere una actualidad inusitada: ¡la fuerza de “la denuncia y profecía” y el acento insobornable de la esperanza en un momento sumamente crítico de la historia!

6.- Decía el Papa Benedicto XVI en la Sagrada Familia de Barcelona: “No podemos contentarnos con estos progresos –los técnicos, sociales y culturales–… Junto a ellos deben estar siempre los progresos morales, como la atención, protección y ayuda a la familia, ya que el amor generoso e indisoluble de un hombre y una mujer es el marco eficaz y el fundamento de la vida humana en su gestación, en su alumbramiento, en su crecimiento y en su término natural. Sólo donde existen el amor y la fidelidad, nace y perdura la verdadera libertad”.

7.- ¿Es que se puede abordar seria y responsablemente el futuro del hombre –¡un futuro digno!– si se prescinde de la verdad del matrimonio y de la familia? ¿Es posible ignorarla y pasar de ella, si se quiere construir una sociedad libre, justa y solidaria en la que el hombre pueda encontrar las condiciones necesarias para su desarrollo personal de acuerdo con su naturaleza trascendente de imagen e hijo de Dios? Sencillamente: ¡no!


8.- Siempre que se cuestiona y/o se niega la verdad del matrimonio y de la familia –¡la plenitud de sus significados personales y sociales!– en la teoría y en la práctica, las consecuencias negativas no se hacen esperar. Se ciegan las fuentes de la vida con la práctica permisiva del aborto. Se banaliza con la eutanasia hasta extremos -hasta hace poco tiempo impensables-, la responsabilidad de vivir y de respetar la vida del prójimo.

9.- ¡El derecho irrevocable a la vida queda profundamente herido! Los niños y los jóvenes crecen y se educan en un ambiente de rupturas y distancias paternas, desconfiados y desconcertados, sin conocer una limpia y auténtica experiencia del amor gratuito: de ser queridos por sí mismos y de poder corresponder, igualmente, amando sin cálculos egoístas a los que les dieron la vida –sus padres– y a aquellos con los que la comparten con una insuperable e íntima cercanía –sus hermanos–.

10.- Las relaciones sociales se hacen frías y distantes: ¡nos endurecemos consciente o inconscientemente ante el dolor y las necesidad físicas y espirituales de nuestros vecinos y conciudadanos!… La sociedad se envejece y la crisis demográfica –¡imparable!– amenaza y pone en peligro el futuro de nuestros marcos de vida y bienestar económico y social.

11.- Esto es lo que está ocurriendo con mayor o menor amplitud e intensidad en las sociedades europeas. Se trata de manifestaciones de una crisis mucho más honda en sus causas, que las que se detectan en los campos de la técnica y de la acción económica, social y política. Son causas, como nos advertía Benedicto XVI en su Encíclica del pasado verano “Caritas in Veritate”, que tienen que ver con la recta formación de la conciencia, con el reconocimiento de la ley natural y de su último fundamento en Dios: ¡con el alma y con la acogida de la gracia y del don del Espíritu!

12.- Causas que tienen que ver, en una palabra, con la familia: con su fortaleza interna y con las posibilidades económicas, sociales, jurídicas y culturales de poder ser afirmada y realizada en la integridad de su verdadero ser, ¡libremente!, tanto en la sociedad como en la comunidad política. A lo largo de los siglos de la historia de la humanidad, antes y después de Jesucristo, se han dado períodos de verdadera ceguera histórica: de los pueblos y de sus mayorías culturalmente más influyentes. Con frecuencia, poco menos que cíclica, han cerrado los ojos a lo que estaba aconteciendo en los niveles más profundos de la propia realidad: a sus causas primeras. Los resultados son conocidos: ¡las crisis se convirtieron para muchos en dramas familiares y personales! ¡Devinieron pronto en verdaderas y graves crisis sociales de dificilísima solución!

13.- Nos encontramos, pues, queridas familias cristianas de España y de Europa, ante un reto histórico formidable: ser los signos e instrumentos imprescindibles de la esperanza para Europa en una de sus horas más complejas y dramáticas. ¡No hay que tener miedo al afrontar la responsabilidad histórica de vivir el matrimonio y la familia cristianamente con la fortaleza de la fe y con la confianza puesta en la gracia y el amor de Jesucristo!

14.- En la Sagrada Familia de Nazareth encontráis el ejemplo y la cercanía espiritual que no os fallará nunca. José no se arredró ante la persecución de que iba a ser objeto el Niño Jesús y, con la Virgen María, su esposa, huyendo a Egipto, lo guardó y lo protegió para el bien y la salvación nuestra. En la oración y en la comunión fraterna del amor de toda la Iglesia y de sus Pastores encontraréis siempre a la gran familia de los hijos de Dios que peregrina por los caminos del hombre de nuestro tiempo entre los peligros del mundo y los consuelos de Dios.

15.- ¡La Iglesia os necesita para poder ser evangelizada y para evangelizar! Os necesita como siempre; pero, además hoy, con una nueva, grave e inaplazable urgencia. ¿Cómo podrá sin vosotros mostrarse al mundo como la comunidad de “los elegidos de Dios, santos y amados”? ¿Cómo podrá sin vosotros vivir y dar testimonio de “la misericordia entrañable”, de “la bondad, humildad, dulzura” y de “la comprensión”? ¿y, sobre todo, de la experiencia de haber sido perdonados y del saber perdonar? (cfr. Col 3,12-21).