sábado, 8 de septiembre de 2012

Natividad de María

Juan de Borgo: "Nacimiento de María", (1495). Catedral de Toledo.
(www.primeroscristianos.com)

La celebración de la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María, es conocida en Oriente desde el siglo VI. Fue fijada el 8 de septiembre, día con el que se abre el año litúrgico bizantino, que se cierra con la Dormición, en agosto. 
En Occidente fue introducida hacia el siglo VII y es una de aquellas cuatro principales fiestas en honor de María por la que el Papa Sergio I organizó una solemne procesión que salía de la iglesia de San Adriano en el foro romano y terminaba en Santa María Mayor, donde se celebraba la Misa.

El Evangelio no nos da datos del nacimiento de María, pero algunas tradiciones, considerando a María descendiente de David, señalan su nacimiento en Belén. Otra corriente griega y armenia, señala Nazareth como cuna de María.

Santa Ana y san Joaquín con María. Obsérvese la representación de la procecencia del tronco de David.

Los orígenes de esta fiesta hay que buscarlos en Oriente y probablemente en Jerusalén. Ya en el siglo V allí existía el santuario mariano situado junto a los restos de la piscina Probática, o sea, de las ovejas. Debajo de la hermosa iglesia románica, levantada por los cruzados, que aún existe -la Basílica de Santa Ana- se hallan los restos de una basílica bizantina y unas criptas excavadas en la roca que parecen haber formado parte de una vivienda que se ha considerado como la casa natal de la Virgen.

Esta tradición, fundada en apócrifos muy antiguos como el llamado Protoevangelio de Santiago (siglo II), se vincula con la convicción expresada por muchos autores acerca de que Joaquín, el padre de María, fuera propietario de rebaños de ovejas. Estos animales eran lavados en dicha piscina antes de ser ofrecidos en el templo.

El primer testimonio de la fiesta es un himno de Román el Melodo (año 560). Para San Andrés de Creta (740) esta fiesta es ya una antigua tradición. En Occidente se introdujo en el siglo VII. Además de la noticia del Liber Pontificalis referente a la procesión ordenada por Sergio I, tenemos el testimonio de los sacramentarios romanos a partir del Gelasiano antiguo. No obstante, la fiesta se propagó muy lenta y desigualmente en Occidente: en Milán en tiempo de Beroldo (1124) era desconocida, no obstante hallarse consignada en los Martirologios.

Amalario ni siquiera hace mención de la misma. En cambio, en el Concilio de Reims (630) se prescribe como día festivo. A partir del siglo XI-XII se halla generalmente establecida. La octava fue debida a un voto de los cardenales en el difícil cónclave de 1241. Gregorio XI (1378) la dotó de una vigilia.

Es la fiesta patronal de muchísimos santuarios y es así un bella manera de simbolizar el nacimiento espiritual de la Virgen en muchos pueblos. En los nuevos libros litúrgicos promulgados por Pablo VI, esta fiesta ha sido muy revalorizada, principalmente, por sus dos himnos nuevos: uno de autor anónimo del s. X y otro de S. Pedro Damián.

La fiesta tiene la alegría de un anuncio premesiánico. Es por eso, que esta celebración, como enseña San Andrés de Creta es, “el principio de las festividades y sirve como puerta hacia la gracia y la verdad.” 

San Juan Damasceno dijo: “el día de la natividad de la Madre de Dios es festividad de alegría universal, pues a través de Ella se renovó todo el género humano, y la aflicción de la madre Eva se convirtió en alegría” (homilía que pronunció un 8 de septiembre en la Basílica de Santa Ana).


6 comentarios:

  1. Gracias, voy a leerlo todo con detenimiento: piscina probática, Protoevangelio de Santiago...no conozco nada de esto.
    Un beso.

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    1. Me alegro de haber contribuido a tu ya vasta cultura, amiga.
      Besos.

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  2. Me gusta su blog. Lo voy a seguir con verdadero interés. Lo tienes muy bien trabajado. Acabo de estar en París y ha hecho que me sienta nostálgica.
    Un abrazo y hasta pronto

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    1. Muchas gracias, Begoña. Su blog también es precioso.
      Me encanta París. Por suerte, estudié en la Sorbona una temporada, y he podido visitar después en numerosas ocasiones la ciudad, así que guardo gratos recuerdos de allí.
      Un abrazo y gracias.

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  3. No se que ha pasado con mi anterior contestación. Por si acaso vuelvo a repetir. Me gusta tu blog y voy a seguirlo con interés. Acabo de estar en París y me hace sentir nostálgica.
    Un abrazo fuerte

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    1. El mensaje llegó bien a su destino.
      ¡Gracias, Begoña!

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