martes, 24 de marzo de 2009

En el desierto, Dios

El domingo 29, en muchas ciudades habrá concentraciones provida. Ayer empleaba parte de la tarde a distribuir carteles anunciando la convocatoria por diferentes comercios y farmacias con grandes escaparates donde no suele faltar la publicidad más variopinta.

Al pasar por un hospital público, donde me consta que siempre hay grandes corchos en los que cualquiera puede dejar notas y carteles anunciando desde alquileres a cuidados de enfermos o niños, decidí entrar y pedir permiso para dejar uno. Me encontré con todo tipo de obstáculos, no me permitieron colgarlo. “¡Pero si esto es un centro sanitario, y lo que voy a poner es a favor de la vida!”. Salí de allí desalentada, preguntándome qué hago en esta esquina de España, donde a veces parece que el desierto, en vez de estar en el Cabo, lo llevamos dentro los humanos.

Parada en un semáforo, vi pasar un bus, cuya parte trasera iba decorada con un Cristo y una Dolorosa de no sé qué cofradía. ¿Pero no dicen los autobuses que problabemente Dios no existe? Pues ayer vi uno en el desierto que aseguraba que sí. Dios existe y su Madre, también.
Animada, conseguí colocar 20 carteles más en distintos sitios, con la grata aceptación de los comerciantes.

Y es que, si no fuera porque aquí también está Dios, ¡¿cómo íbamos a tener esperanza en este desierto?!



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2 comentarios:

  1. Muy bien el artículo. No te desanimes y sigue dando testimonio, que alguien se beneficiará. ¡Adelante...!
    Mª José

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  2. Gracias, Mª José. No sé si eres alguna de las "Mª Josés" que conozco, así que ya me dirás ;-)

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