domingo, 28 de junio de 2009

Madrid



Agua limpia, Madrid, para tus ojos limpios,
mientras que te despiertan los trenes y los pájaros.
Tienen prisa los días cuando buscan contigo
la ropa de los lunes en la estación de Atocha
y el mar de los veranos en las flores de plástico.

Cielos limpios, Madrid, para tu sol de invierno.
Yo me como las eses, pero me siento tuyo,
y soy azul sin nubes, igual que los plurales,
igual que el viento sur sobre las carreteras,
como la cortesía de la palabra mundo.

Barra libre, Madrid, para el desconocido
que duerme en la mañana y conspira en la noche.
Y bienaventurados los que temen al campo,
los que viajan en metro, los que paran un taxi,
los que nunca se pierden en la paz del desorden.

Los últimos amigos han cerrado la puerta.
Buenas noches, Madrid, otro whisky con hielo.
Agradezco tus ascuas a los pies del balcón.
Brindemos por la luz rota de las estrellas
que hace guardia en las casas a través de los sueños.

Luis García Montero. Vista cansada.

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