jueves, 27 de diciembre de 2012

No siempre es lo que parece

Un Joven universitario viajaba en el mismo asiento del transporte con un venerable anciano que iba rezando su rosario. 
El joven se atrevió a decirle: 
 - “¿Por qué en vez de rezar el rosario no se dedica a aprender e instruirse un poco más? Yo le puedo enviar algún libro para que se instruya”.

El anciano le dijo: 
- “Le agradecería que me enviara el libro a esta dirección".

Le entregó su tarjeta que decía: Luis Pasteur, Instituto de Ciencias de París. 

El universitario se quedó avergonzado. Había pretendido darle consejos al más famoso sabio de su tiempo, químico y bacterólogo, estimado en todo el mundo y devoto del rosario.

Albert Edelfelt, (1854-1905): Louis Pasteur (1822-1895) en su laboratorio.

2 comentarios:

  1. Es que la ignorancia es muy atrevida.

    Gracias. Me ha encantado.

    Un beso.

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  2. ¡Qué lección de humildad! Bonita historia.

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